DESIDERATA

Escucha entonces la sabiduría del sabio:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir. Di tu verdad tranquila y claramente; Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado, porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que Le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo.

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

Desiderata

22 de abril de 2011

Me despierto en la mañana para verte pasar, y tenerte en mi mente por el resto del día. Aún no sé tu nombre y ya eres dueño de mí, y me paso todo el día imaginando tu risa.

No sé qué hacer, para ser el aire que va a tu alrededor, y acaricia tu piel. Sólo quiero conversar, sólo quiero conocerte. Dame un poco de tu tiempo para convencerte. Yo sólo quiero ser tu amiga, y me muero por salir contigo. Dame una señal, sólo dame una mirada. Si tú estás a mi lado, a mi no me importa nada. Ya quiero estar entre tus bracos, y me muero por probar tus labios, rojos, llenos de ti… Sólo dime que si…

Me desvelo en las noches para pensar en ti, y si duermo sólo sueño con tener tus caricias. Tengo todo este amor, y sólo es para ti. Yo sólo me conformo con mirarte otro día, que vida la mía…