DESIDERATA

Escucha entonces la sabiduría del sabio:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir. Di tu verdad tranquila y claramente; Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado, porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que Le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo.

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

Desiderata

24 de septiembre de 2011


Seguir siguiendo al corazón, y coquetear con la intuición. Seguir creciendo y esquivando las rutinas. Seguir soñando en un rincón, seguir creyendo que hay un Dios, que me endereza de un tirón la puntería. Siempre voy detrás de lo que siento, cada tanto muero… Y aquí estoy…

Tantos desiertos que crucé, tantos atajos esquivé, tantas batallas que pintaron mis heridas. Tantos incendios provoqué, tantos fracasos me probé, que no me explico cómo canto todavía.

Por esos días por venir, por este brindis para mí. Por regalarle a la intuición el alma mía. Porque los días se nos van, quiero cantar hasta el final. Por otra noche como esta doy mi vida.

Tantos festejos resigné, tantos amigos extrañé. Tantos domingos muy lejos de mi familia. Tantas almohadas conocí, tantas canciones me aprendí, que los recuerdos me parecen de otras vidas.

Tantas palizas esquivé, tantas traiciones me compré. Tantos enojos me hicieron mostrar los dientes. Con mil abrazos me cuidé, con mil amores me curé. Juntando heridas sigo creyendo en la gente.

Siempre voy detrás de lo que siento, cada tanto muero… Pero hoy no…

Y en esas noches de luna, donde los recuerdos son puñal, me abrazo a mi guitarra y canto fuerte mis plegarias. Y algo pasa, pero ya nada me hace llorar. Algo pasa, pero ya nada me va a cambiar…

10 de septiembre de 2011

Yo no sé por qué razón cantarle a él, si debía aborrecerlo con las fuerzas de mi corazón. Todavía no lo borro totalmente, él siempre está presente, como ahora en esta canción. Incontables son las veces que he tratado de olvidarlo y no he logrado arrancarlo ni un segundo de mi mente. Porque él sabe todo mi pasado, me conoce demasiado, y es posible que por eso se aproveche.

Hoy recuerdo la canción que le hice un día, y en el fondo no sabía que eso era malo para mí. Poco a poco fui cayendo en un abismo, siempre me pasó lo mismo, nadie sabe lo que yo sufrí.

Fui una víctima total de sus antojos, pero un día abrí los ojos, y con rabia lo arranque de mi memoria. Poco a poco fui saliendo hacia delante, y en los brazos de otro amante pude terminar al fin con esta historia.

Porque yo en el amor soy una idiota, que ha sufrido mil derrotas que no tengo fuerzas para defenderme. Pero el casi siempre aprovechaba, si algún día me besaba eso era solo para entretenerme, y es así…

Todo fue así, todo fue por él. Yo lo quería, lo adoraba, pero tenía que aborrecerlo. Como yo quise a ese hombre, porque pensaba que era bueno. Yo era capaz de subir al cielo, para bajarle un montón de estrellas.

Tanto se burlo de mí, y ahora no puedo verlo.