Tú, mi enternamente tú. Un hotel, tu cuerpo y un adiós. Tú, mi oculto amigo tú. Un golpe de pasión, amor de madrugada.
No existe un lazo entre tú y yo. Nada de amores, nada de nada...
Tú, el mismo de ayer, el incondicional. El que no espera nada, el que no supe amar, no sé por qué.
Tú, intensamente tú. Soledad, cariño, yo que sé. Tú, mis horas bajas tú. Un cuerpo de hombre, un par de rosas blancas...
No hubo promesas, ni juramentos... Nada de nada...