DESIDERATA

Escucha entonces la sabiduría del sabio:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio. Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir. Di tu verdad tranquila y claramente; Y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso y amargado, porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Interésate en tu propia carrera, por muy humilde que sea; es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo. Sé cauto en tus negocios, porque el mundo está lleno de engaños. Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico respecto al amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es tan perenne como la hierba. Acepta con cariño el consejo de los años, renunciando con elegancia a las cosas de juventud. Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia, pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina, sé amable contigo mismo. Eres una criatura del universo, al igual que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, te resulte o no evidente, sin duda el universo se desenvuelve como debe. Por lo tanto, mantente en paz con Dios, de cualquier modo que Le concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma en la ruidosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos, éste sigue siendo un hermoso mundo.

Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.

Desiderata

16 de junio de 2009

Quedate un momento así, no mires hacia mi que no podre aguantar si clavas tu mirada que me hiela el cuerpo, que me ha pasado antes que no puedo hablar. Tal vez pienses que estoy loca y es verdad un poco, lo tengo que aceptar, pero si no te explico lo que siento dentro no vas a entender cuando me veas llorar. Nunca me sentí tan sola como cuando ayer, de pronto lo entendí mientras callaba. La vida me dijo a gritos que nunca te tube, y nunca te perdí, y me explicaba que el amor es una cosa que se da de pronto en forma natural, lleno de fuego. Si la fuerza se marchita, sin tener principio llega a su final. Ahora tal vez lo puedas entender, que si me tocas se quema mi piel. Ahora tal vez lo puedes ver, y no te vuelvas si no quieres ver que lloro por ti. Que lloro sin ti. Que ya lo entendí, que no eres para mi, y lloro.